Tuesday, February 01, 2005

cambio de direccion

a todos los cientos y cientos de visitantes asiduos de este blog les comunico:

1. que ya no volvere a escribir aqui.
2. que todo lo que podría poner aqui, estará en http://leonardopasado.blogspot.com
3. que pronto aparecerá un tercer blog con mi tercera personalidad alternativa.
4. nada, eso.

chau
y suerte

ADIOS BLOG!!!!

Friday, January 21, 2005

La muerte (o el tiempo en su forma mas macabra)

¿Qué se le dice a alguien que pierde a su padre?

Mi mujer, o sea, la mujer que amo, o sea, la segunda persona más importante en el mundo después de mí, o sea, la persona que cuando sufre es mi sufrimiento, esa persona, acaba de perder a su padre. Hace unas horas.

Se fue cuatro días a San Martin de los Andes con su hermana y estando allá, o sea, hoy, falleció el padre de ambas. Toda la situación es una mierda. La muerte de cualquiera me afecta de manera insospechada. Me pongo a pensar en toda la gente que murió, en esas personas que nunca más voy a ver, oír. Me vienen a la mente momentos como el otro día, hace una semana o diez días, que vino mi suegro a comer a mi caza y preparó el asado (que estaba realmente exquicito), y no puedo evitar machacarme la cabeza pensando "ya nunca más lo voy a ver".

Es raro, pero esa es la idea que más me afecta de todo el asunto. Mientras alguien está, se lo puede ver, se puede conversar, aunque sea poco, aunque ni siquiera le guste a uno conversar con determinada persona. Pero está. Y cuando se muere, más allá de todo el dolor, de todo lo que significa perder a alguien y todo eso, lo que me afecta especialmente es la idea de que ya nunca más podré tener una conversación con esa persona.

Y encima mi suegro, Cacho, era una persona muy particular. Era como una cuenta pendiente constante. De mi mujer con él, de mi cuñada con él, de mi suegra con él. Mia con él.

Era un tipo con un millón de problemas... pero lo cierto es que sé que era un buen tipo. Una excelente persona desengañada por la vida. Por él mismo quizás.

Un tipo que había encontrado su especialidad, que quería ser camionero, que lo había sido. Y que por motivos obvios, casamiento, hijas, la vida... había dejado eso para trabajar en un banco.

Un tipo que quería la libertad del paisaje constantemente cambiante, se transformó en un tipo entre cuatro paredes de un banco.

Y, aunque esto le duela a sus hijas, (y suerte que ella no se mete a leer acá) esto, el trabajo en el banco, el estancamiento absoluto de su libertad, lo fue matando lentamente. De su boca escuche decir más de una vez "yo nunca tendría que haberme bajado del camión".

Y ahora ya está. 60 años tenía. Y ahora es el abuelo de los hijos que todavía no tuve, el abuelo del que tendremos que hablarles... la puta, que doloroso es este asunto de la muerte.

Estas tontas palabras y yo dandoles vueltas no logramos expresar el dolor. Me asusta imaginar cuando me toque despedir a mis padres... si esto me duele así.

Bue, eso es todo, perdón por la extensión de esto. Mi mujer está viajando desde Neuquén, estoy solo en medio de la noche (son las 5 y media de la mañana) y todavía me espera todo un dia (sábado) de bancar la tristeza.
Chau.

Thursday, January 20, 2005

en miramar, el 11 de octubre del año 2002

(esto se lo escribi a mi enamorada, mientras ella trabajaba en unas notas)

El silencio es la oscuridad. Quiero decir, el silencio total es la oscuridad total. Pero una habitación iluminada sólo por velas es una especie de oscuridad, y entonces se puede aceptar que ciertos sonidos son como silencios. Dos personas calladas, abocadas a ciertas actividades silenciosas en una habitación vacía (es decir, una habitación que contiene todo lo que suele tener cualquier habitación, a saber: una mesa, al menos dos sillas, un mueble con ciertas características y adornos, una ventana, paredes seguramente blancas y por supuesto las dos personas que quizás están escribiendo o leyendo, o cada uno en lo suyo y que cada tanto se miran y sin palabras se dicen que sí, que están cómodos, que ese silencio que no es tal – ya se verá por qué – no es malo y les basta eso, una mirada, para saber que hay muchas palabras en el aire que no es necesario decir)

Como decía, dos personas, digamos un hombre y una mujer que, digamos, se aman (este detalle no es excluyente) y que están en una habitación vacía (vacía como ya expliqué, aunque quizás me faltó agregar que puede haber un termo y un mate que quedó suspendido), pueden estar escuchando música (de hecho, están haciéndolo) y, sin embargo, los rodea un silencio. Una clase de silencio que si bien no es un auténtico silencio, es mucho mejor, en el sentido de que, sin la tristeza y posible tensión de un silencio total, todavía tiene las ventajas de un buen silencio compartido. Todo esto se percibe justamente en los momentos en que la situación cambia, o sea, cuando el reproductor reproduce esa virtual representación del silencio que existe entre una canción y la siguiente, o cuando una de las personas habla en voz alta para decir cualquier cosa.

Las velas siguen encendidas, la oscuridad insinuante que producen está a salvo. Afuera hay seguramente viento y cielo y estrellas. Quizás ya la luna. ¿Será ya la hora en que es hora de mirar la hora? En mi muñeca hace tic-tac el tiempo, aún ajeno a nosotros, suspendidos en este silencio con letra y música, en esta oscuridad de velas compartidas. Lejos, a miles de metros y a unos pocos también, las olas de un mar abandonado en la noche van y vienen sobre la arena. Es probable que algún reflejo brille en el movimiento eterno del agua. Entre los sonidos que crean este rico silencio se oyen como detalles decorativos los movimientos leves de la mano izquierda de ella, de la derecha de él. Las respiraciones. Hojas para adelante y para atrás. Lapiceras apoyándose indefinida cantidad de veces sobre los papeles antes blancos y ahora a medio azul. (Me encanta como te queda esa polera y la forma en que el pelo te cubre a medias la cara cuando la inclinás así, concentrada en tu hoja y en tus palabras. Y así, iluminada por velas, en esta hermosa oscuridad y rodeados de este silencio de trompetas. Te amo).

escrito el 29 de noviembre del año 2002

Confío en las palabras y me pierdo en sus significados desparramados por el mundo. Todos los silencios salen de sus lugares de paz y se producen los sonidos que recuerdo de otro tiempo. Otro tiempo que me trae los recuerdos de otro tiempo.
Sí, ya sé, es un poco confuso, es un poco desesperanzador, es un poco así, casi perdido en el significado de las palabras sin significado. Pero así estoy, no queriendo tener significado, no queriendo tener sentido, aterrorizado de las palabras, aterrorizado de lo cierto, de lo verdadero, esperando que me salven de la verdad, queriendo despertar de lo real como de un mal sueño.
Por eso escribo, por eso hablo, por eso resigno mi razón en un juego perverso de significados. Porque el silencio no puede traerme más que silencio, pero aun así lo pronuncio, lo llamo en mi ayuda, le quito todo lo que lo cubre y lo lleno de vacío, lo descuido y lo arrullo para que se duerma, para que sangre su sangre de siempre. Y lamento esto, estar así, tan vivo, tan desesperadamente vivo que me duele el presente, me duele la nostalgia por absurda, me duelen las palabras por lo mismo.

Dos mundos

Sé perfectamente por qué deja de gustarme la matemática cuando se torna tan abstracta. Los números son, para mí, un refugio. Tengo en mi cabeza tantas palabras y tantas imprecisiones que el mundo de números y relaciones tan exactas me regala instantes de paz. Encuentro en lo exacto un opuesto absoluto de mis incongruencias mentales. Cuando la matemática se vuelve abstracta, cuando su relación con lo exacto se diluye en conceptos difusos, siento amenazado mi refugio. Siento algo bastante parecido al vértigo, necesito volver a algo sólido de donde sostener mi cordura. Busco entonces lo básico, algo tan simple como que dos y dos son cuatro, o que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Vuelvo a la matemática griega. Me reencuentro con Euclides, Thales, Pitágoras.

Los mundos matemáticos que no puedo ver, la incoherencia de “cuatro dimensiones”, la dejo para mis letras, mis pensamientos.

La matemática la quiero así, exacta, sin sorpresas, sin llegar a parecerse ni un poco a ese otro mundo interior mío del que me refugio entre paredes de números.

Vivo flotando entre esos dos aspectos, escondiéndome de lo abstracto en los números, protegiéndome de los exacto en las letras.

Si todo se vuelve abstracto... ¿de dónde me sostendré?Quiero el vértigo tranquilo de hacer equilibrio entre dos mundos paralelos y opuestos. Necesito imperiosamente que esos dos mundos sigan siendo dos mundos.

sobre gustos

La música puede pasar desapercibida para muchos.
Para mí es como la matemática, o la literatura.
Si no existiera, estaría loco.

Necesito esta locura tangible para no perderme en la locura peor... la real.

A veces

A veces pienso en las cosas que me pasan desde que decidí comenzar a ser, y entonces me enredo en la maraña de sentimientos que me cautivan desde la nostalgia de saber que el tiempo siempre es hacia atrás y entonces todo lo que uno cree que puede ser una bendición se transforma en una desilusión constante, donde los que canalizan la verdad con los que saben donde se encuentra la realidad.

Pero la verdad es que no siempre se puede saber como es que ciertas cosas salen de sus madrigueras de siempre para enfrentar al miedo peor aquel que los amedrenta desde siempre.

Un remolino de sangre se cuela desde que supe que nada iba a volver a ser como era. Una verdad enajenada de siempre se apodera de la verdad, y los sueños se nutren de la nostalgia.

El perro de la otra cuadra sabe de lo que hablo cuando hablo y es por eso que no hablo en su presencia.

Adiós

Thursday, January 13, 2005

historia de un dia contada en un rato

o podría también decir, historia de un año contada en un día...
es notable el poder de síntesis... para contar un acontecimiento de un par de horas, solemos demorar casi un par de horas.
Pero cuando se trata de relatar un año entero de vida, demoramos un poco menos de dos horas.

Asombroso.

Prueben a alguien preguntarle el relato de su vida desde la pubertad, digamos un trayecto de entre 10 y 20 años, (o más, por supuesto) y verán que se resume en menos de dos horas, incluso en casos, menos de una hora.

Ahora pidan a esa misma persona que les relate que hizo el día de ayer (o sea, el día anterior) y verán asombrados como yo, que el relato dura casi una hora, o un poco más.

Listo.

Wednesday, January 12, 2005

A veces miro con esos ojos

a veces miro y a veces me miro.
miro lo que miro con un crital de noche en los párpados.
miro lo que debería mirar si mirara.
miro desde mi antena parabólica de antiguo nombre secreto.
miro los semáforos rojos y verdes y blancos de mi ceguera tangible.
miro el discurso oblícuo de lo que suena en el espacio en que miro.
miro sin mirar, como de reojo,
como secreteando ando mirando lo que miran
los que miran lo que miro.

ja!

así de simple es lo simple y así de complicado es lo simple cuando lo querés hacer complicado.

o sea

ser o no ser (sea o no sea)

usted.

bueno, eso, adios.

( si, soy uno de esos que se hacen los misteriosos y que cuando sabés verdaderamente de su vida te das cuenta que va todos los dias a trabajar y tiene una esposa y algunos gatos y arregla cosas en la casa y visita a sus padres algunas veces y se banca con cara de nada a los suegros. si, soy ese, solo que no voy a trabajar todos los dias porque trabajo en mi casa. YYYYYYY?????????)

Monday, January 10, 2005

Milimetrica mente

Estaba descansando de la sarabanda del fin de semana, pensando en los panchitos con moztaza (doble z?) que me mandé poco antes de entrar en el bolichón donde después de entrarle a unas copas de más me puse a hablarle a una muchacha que jugaba al pool con ¿su novio?.

De repente cachetazo mortal en medio de la jeta... eh, pará qué te pasa...

Patovica mayúsculo músculo me dice que por qué mejor no me voy un poquito y empiezo que qué pasa que yo no hice nada... resulta que la minita esa no estaba con con novio sino con el hermano que era (y ella también) primo del pato que me empujó rítmicamente hasta la salida advirtiendole al de la entrada que memorizá bien esa cara porque ese flaco no entrá más.

Gracias por lo de flaco pensé y me alejé de allí pensando en la dieta que había dejado, en los panchotes con mostasa (doble s?) y sacando cuentas de durante cuánto tiempo tendría que hacer la dieta scarsdale para bajar 40 kilos a razón de 4 por semana.

(Fácil, 10 semanas, pero el desafío era calcular de antemano la cantidad de veces que me iría de la dieta y entonces todo se hace quasi surrealista.)

Adios.

Sunday, January 09, 2005

Eternamente remontante

Hay ciertas melodías que suenan de manera elevativa y remotamente remontantes. Por ejemplo, el día martes de la semana anterior a la del superclásico de Chopin vs Mozart, agudizando el oído medio, martillo, yunque y por el estilo, me apercibí de cierta sonoridad regulada, como una cuerda tenza pero apenas espigada en lugares específicos. Sonaba como suenan algunas mañanas en la memoria, como suenan los guijarros al caer desde cierta altura.
En seguida me dije debo rescatar este silencio de esta melodia triste. Y me puse manos a la obra.
Después ya no me acuerdo, creo que un pájaro azul se coló por una ventana y fue a dar justo en medio del cuadro que había pintado mi abuela en un ataque de lucidez artística unos meses, o años quizás, antes de morir.

Bueno.